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Culpable: jurado emite veredicto contra Elvia Cabrera por asesinato de Gabriela Nicole

Culpable: jurado emite veredicto contra Elvia Cabrera por asesinato de Gabriela Nicole

AIBONITO – El jurado compuesto por siete mujeres y cinco hombres declaró culpable unánimemente el jueves a Elvia Cabrera Rivera por los cargos de asesinato en primer grado y violaciones a la Ley de Armas relacionados con la muerte de Gabriela “Lela” Nicole Pratts Rosario, de 16 años, luego de 23 de deliberaciones en el Tribunal de Aibonito.

El caso se centró en determinar si el Ministerio Público logró probar, más allá de duda razonable, que Cabrera Rivera actuó como coautora del asesinato al entregar el arma homicida a su hija, Anthonieska Avilés Cabrera, y participar en los hechos que culminaron con la muerte de la adolescente. La defensa, por el contrario, sostuvo que la prueba presentada no estableció la responsabilidad criminal de la acusada y que la investigación estuvo marcada por inconsistencias y ausencia de evidencia científica que corroborara esa teoría.

Los hechos ocurrieron durante la noche del 10 de agosto de 2025, cuando Aibonito celebraba el Gran Cierre de Verano Municipal. Según la prueba presentada en el juicio, una pelea entre varios jóvenes en el desvío Roberto Colón escaló hasta convertirse en una agresión con arma blanca. Gabriela Nicole intervino para defender a su hermana, Lismary Torres Rosario, y recibió 11 puñaladas, una de ellas en el corazón, según la autopsia practicada por el Instituto de Ciencias Forenses. En el incidente también resultó herido Chrisangel González Rodríguez, quien sobrevivió y posteriormente declaró durante el juicio.

Desde el inicio del proceso, la Fiscalía sostuvo que Cabrera Rivera y su hija actuaron en común y mutuo acuerdo. Según esa teoría, la acusada sacó de su cartera el objeto punzante utilizado en la agresión, se lo entregó a Anthonieska Avilés Cabrera y con ese acto facilitó el asesinato de la menor.

Durante sus argumentaciones finales, la fiscal Silda Rubio Barreto afirmó que la acusada tenía el deber de detener la violencia y, en cambio, la impulsó.

“Esta señora, Elvia Cabrera, alimentó la violencia, buscó un objeto y se lo dio a su hija; eso es un hecho. Una madre que tenía el deber de parar esa violencia la impulsó. No fue una espectadora; su participación fue activa”, expresó ante el jurado.

La Fiscalía también sostuvo que varios testigos corroboraron haber visto a Cabrera Rivera sacar un objeto de su cartera antes de la agresión, que otros la observaron recoger un objeto de la escena luego del ataque y que la investigación demostró intentos por influir en testigos y desaparecer evidencia, incluido el arma homicida, que nunca fue recuperada.

En su turno de refutación, la fiscal Myriam Nieves Vera argumentó que el arma no apareció porque fue removida de la escena y que la acusada también ocultó otra evidencia relacionada con el crimen.

Por su parte, la defensa rechazó cada uno de esos señalamientos y argumentó que el caso del Ministerio Público descansó en inferencias y testimonios contradictorios. El abogado Alberto Rivera Ramos sostuvo que nunca apareció el arma homicida, que no existe evidencia científica que vincule a Cabrera Rivera con el asesinato y que la investigación presentó fallas en la recopilación y análisis de evidencia.

“El juicio no es sobre si ocurrió una tragedia, si una muerte ocurrió. La pregunta aquí es otra: ¿el Ministerio Público probó más allá de duda razonable que es culpable de los delitos que se le imputan?”, planteó Rivera Ramos durante su alegato final.

El abogado también señaló contradicciones entre los relatos de distintos testigos, cuestionó el manejo del allanamiento realizado en la residencia de la acusada y afirmó que parte de la evidencia nunca fue analizada por el Instituto de Ciencias Forenses. Además, hizo referencia a testimonios que denunciaron presiones durante la investigación.

“Hay una verdad en la que todos estamos de acuerdo: una joven perdió la vida, una familia quedó destrozada. Nada de lo que ocurra en esta sala cambiará esa realidad, pero precisamente porque esa pérdida es tan grande, la justicia les exige que la respuesta sea igual de grande. Una decisión basada en la prueba, no en el dolor”, sostuvo el abogado al solicitar un veredicto de no culpabilidad.

El juicio se prolongó durante 23 días. Las partes presentaron 61 testigos, de los cuales 21 declararon en sala y los restantes fueron estipulados. Además, el tribunal admitió alrededor de 200 piezas de evidencia entre fotografías, documentos, análisis periciales, récords médicos, informes investigativos y otra evidencia física.

Antes de que el jurado se retirara a deliberar, el juez Luis S. Barreto Altieri recordó a sus integrantes que únicamente podían considerar la prueba admitida durante el juicio y que cualquier decisión debía adoptarse por unanimidad.

“Para que sea válido un veredicto, tiene que ser unánime. Todos y todas tienen que estar de acuerdo en declarar culpable o no culpable a la acusada”, instruyó el juez.

Los miembros del jurado permanecieron secuestrados durante las deliberaciones, sin acceso a teléfonos celulares, redes sociales ni medios de comunicación, una medida extraordinaria utilizada en contadas ocasiones en Puerto Rico para proteger la imparcialidad del proceso.

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