Retos de los Consejeros Profesionales Licenciados (CPL), luego de su inclusión en la Ley de salud mental, según enmendada

Soy la Lcda. Zulma I. Muñiz Torres y cuento con 20 años ejerciendo la profesión de consejería. Actualmente laboro como Consejera Profesional en el Escenario Escolar a nivel superior en la Escuela Vocacional Salvador fuentes Valentín en Aguadilla. He tenido la oportunidad de trabajar en diversos escenarios laborales como consejera así como con poblaciones diversas, desde niveles elementales hasta personas adultas (60 o más).

Los retos de los CPL deben ser visualizados como oportunidades de crecimiento, aprendizaje y de poder expandir nuestra área de atención y de exposición. Como disciplina la consejería profesional representa una gran oportunidad de servir y brindar apoyo a poblaciones diversas, en una variedad de áreas como las áreas académicas, social, vocacional y carreras, salud mental, entre otras. Señaló Cruz (2014) que un consejero profesional puede trabajar las áreas de duelo, consejería de familia y niños, terapia de parejas, ansiedad y modificación de conducta. Paradise, Ceballos y Hall (2010) por su parte, sostuvieron que los consejeros por poseer un entrenamiento único, pueden ser líderes efectivos en una amplia variedad de escenarios.

La Ley Núm. 147 que reglamenta la práctica de la consejería profesional en Puerto Rico fue aprobada en el 2002. Seis años después, en el 2008 se enmendó la Ley de Salud Mental (Ley Núm. 183) para incluir la profesión de consejería como proveedor de servicios de salud mental. La consejería profesional en Puerto Rico cuenta con once años como profesión que ofrece servicios de salud mental bajo la Ley 183 de Salud Mental de 2008, según enmendada. No obstante, la profesión aún se encuentra en proceso de evolución y enfrenta una serie de retos en muchas áreas. Primero, se le requiere capacitación continua debido al dinamismo al campo de la salud mental. Segundo, pasa por un proceso de adaptación como profesional que inicia en el campo de la salud mental. Tercero, experimenta un cambio en sus funciones y servicios. Además, espera el reconocimiento de parte de potenciales clientes, administradores institucionales y demás profesionales de salud mental.

Segú Arce (2016), el paso más importante para la profesión de consejería ha sido la aprobación de la Ley 147 del 9 de agosto de 2002, ley que reguló la práctica de la Consejería profesional en todos los niveles. Este paso consolidó todos los esfuerzos realizados por los antecesores en la profesión y ha permitido que se gane reconocimiento a nivel estatal como profesionales de ayuda. Específicamente, con la inclusión del consejero como profesional que aporta a la salud mental de las personas mediante la Ley 183 de 6 de agosto de 2008.

Clemente y Torres (2001) señalaron que la consejería profesional se encuentra en un proceso de evolución ante la competencia de profesiones licenciadas como las de trabajo social, consejería en rehabilitación y la psicología. Añadieron los autores, que, a diferencia de éstas, la profesión de consejería enfrenta escollos que retardan la gestación de una imagen clara y definida en relación con su propósito principal y las poblaciones a las que sirve. Siendo la salud mental una en servicios, población y dimensiones a las que sirve, los consejeros profesionales en Puerto Rico deben involucrarse y continuar capacitándose para poder atender en la diversidad de escenarios y áreas en vías de atender la salud mental de sus clientes.

Actualmente, nos encontramos en momentos cruciales y significativos ante la situación que vivimos a nivel mundial con la pandemia por el COVID-19. Situación que ha exacerbado emociones latentes que se remontan al paso del huracán María en 2017y los recientes terremotos. El aislamiento social, ansiedad ante la incertidumbre, inestabilidad económica, cambios en la rutina, enfermedad, temor, muerte, son algunas de las vertientes que estamos confrontando como sociedad.

A estos fines, el rol de los CPL es uno de gran importancia y relevancia. Ofrecer nuestros servicios, apoyo y peritaje a diversas comunidades y poblaciones. Es decir, estudiantes, padres, maestros y comunidad en general se pueden beneficiar mediante las diversas plataformas o medios que nuestra profesión nos permite (redes sociales, páginas web, blogs, vía telefónica, mensajería, etc.). Claro está, cada uno de nosotros, los CPL debemos estar conscientes de nuestras competencias y sobre todo llevar a cabo nuestras funciones tal como se establece en código de ética del cual se rige nuestra profesión (ACA, 2014).

El reto estriba en llevar a cabo nuestra labor de manera conforme a las leyes que nos regulan, regirnos por los estándares éticos y legales, ofrecer servicios e intervenciones con base empírica y quizás uno de los mayores retos mayores, poder llevar el mensaje sobre la extraordinaria labor del consejero profesional impactando y cambiando vidas en todas las esferas, es decir, la sociedad, comunidad, e incluso aquellos que nos supervisan. A estos fines, Toledano (2011) sostuvo que el dominio de las competencias de consejería debe ser el ideal o la meta al que todo consejero debe aspirar mediante el ejercicio de una práctica ética y responsable. Señaló además, que con el espacio que ocupa la profesión de consejería en la sociedad puertorriqueña y el reconocimiento que se le adjudica en algunos escenarios, después de aprobada la Ley Núm. 147 de 9 de agosto de 2002, los profesionales de consejería tienen la tarea de desarrollar una identidad profesional, impartir cierto nivel de solidez y lograr el reconocimiento social.

Finalmente, es importante que los consejeros profesionales puedan sentirse identificados con su rol y sean agentes proactivos en la prevención, intervención y tratamiento de casos con problemas de salud mental en Puerto Rico. En relación con esto, Remley y Herlihy (2005) citaron “muchas veces los consumidores potenciales de servicios de salud mental no han creado consciencia de que la consejería profesional es una profesión que se puede distinguir como cualquier otra profesión de salud mental” (p 22).

Referencias

American Counseling Association. (2014). ACA Code of Ethics. Ethical and

professional standards. Recuperado de http://www.counseling.org/knowledgecenter/ethics.

Arce, V.A. (2016). Encrucijada en la consejería profesional puertorriqueña: Identidad profesional, acreditación de programas y portabilidad de la licencia. Revista Griot.

Clemente, R. & Torres, E. (2001). Consejería profesional: en busca de una identidad única en el contexto puertorriqueño. Revista Profesional de la Asociación Puertorriqueña de Consejería Profesional, XVII, 1, 9-17.

Cruz, L. S., (2014). La Percepción de los/as Consejeros/as en Torno a su Preparación

Profesional y su Manejo de la Violencia Escolar, University of Puerto Rico, Rio Piedras

(Puerto Rico). Recuperado de ProQuest, UMI Dissertations Publishing/3618528

Lexjuris. Ley para Reglamentar la Práctica de la Consejería Profesional en Puerto

Rico. Ley Núm. 147 de 9 de agosto de 2002. Recuperado de http://www.lexjuris.com/lexlex/leyes2002/lexl2002147.htm

Lexjuris. Ley Núm. 183 de 6 de agosto de 2008, para enmendar la Ley Núm. 408 de

2000: Ley de Salud Mental de Puerto Rico. Recuperado de http://lexjuris.com/lexlex/Leyes2008/lexl2008183.htm

Paradise, L., Ceballos, P., & Hall, S. (2010). Leadership and leader behavior in counseling:

Remley, T. P. & Herlihy, B. (2005). Ethical, legal and professional issues in counseling. (2nd ed.). Columbus, Ohio: Merrill Prentice Hall.

Toledano, R. (2011). Competencias de los consejeros y consejeras profesionales de nivel universitario en su rol de intercesión o advocacy y la relación con su identidad profesional. Disertación Doctoral. Departamento de Estudios Graduados. Facultad de Educación. Río Piedras, PR: Universidad de Puerto Rico. UMI 3482777

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